¿Cómo es el cásting de una locutora?

… y salgo de casa perfumada, peinada y feliz. Cojo un autobús a las 8:00 de la mañana para estar a las 9:00 preparada y hacer el cásting; me sobra. Apenas he dormido por los nervios de la prueba, estoy bastante cansada. El conductor sintoniza mal la radio, se oyen ruidos. ¿Cómo se me ocurre ponerme estos zapatos de tacón si me hacen daño?. Obras, con sus grúas y sus boquetes en la calzada. Las 8:20. Semáforos en rojo: todos. Los 23. En la parada del hospital se sienta a mi lado un señor que huele a pis. Me mira y se rasca la la barba. Son las 8:40 y empieza a llover. Deja de llover; ahora hay una auténtica guerra en el cielo. ¿No será hoy el día del fin de la humanidad previsto por los mayas?. Un accidente: no ha sido nada, solo han cortado un carril entero en la avenida con más tráfico de la ciudad. 8:57. Llego a la parada. Salgo del autobús y un charco se pone debajo de mi pie. Lo piso, evidentemente. Camino bajo la tempestad sin chubasquero ni paraguas. El peinado se ha convertido en un cardado; el perfume, me lo robó el anciano con olor a pis y la felicidad, ¡me ha abandonado, la muy cobarde! Llego al estudio. Soy la primera. En lo que tardo en entrar a la pecera intento controlar la respiración; ¿todos los órganos me responden? Aaaaaaa…. Mmmmmm… Vale, garganta preparada. Inhala, exhala. Estupendo, con el estrés no me acuerdo de dónde tengo el diafragma. Y me coloco delante del atril:

 

Nunca te fíes de una locutora enfadada.

– (¡Cinexín! Tengo que hacer un spot para un juguete.). ¿Os sirve un tono lúgubre y de desesperación, como de querer matar a alguien y salpicarlo todo de sangre?

Una creativa moderna, un señor trajeado, dos becarios del estudio (con rastas), la técnico de sonido, el director de cásting y el recepcionista que ha subido a llevar los cafés se miran entre sí; debaten sobre la posibilidad que les acabo de descubrir: locutar un spot de un juguete con un tono nunca utilizado. Pensemos: ¿qué target, qué madre, padre, tía, hermano mayor puede comprar un sucedáneo de una Super 8? Gente culta, interesada por la historia del cine, estudiosa del lenguaje audiovisual. ¡Van a comprar en masa el proyector infantil si escuchan el spot con una voz de persona desdichada! Entenderán el paralelismo entre la cultura cinematográfica y el estado de depresión como si fuera arte surrealista. ¡Es un homenaje a Buñuel, a Jean Cocteau! Es genial. A partir de ahora procuraré pelearme con mi pareja la noche de antes de un cásting, o mandar a la mierda a una amiga y así no tener ni pizca de alegría a la hora de interpretar un texto. Soy brillante.

– No.

– (¿no? ¿y ya está? Ni “es muy buena propuesta, pero preferimos una locución más alegre.” O “creemos que eres una mujer maravillosa, Penélope, has tenido una idea absolutamente superior; pero el público no lo entendería. Son seres mezquinos que nunca estarán a tu altura intelectual”. O tan solo un “bueno… a lo mejor en otro momento encaja más, pero ahora no es del todo lo que buscamos”. No, nada de eso. Simplemente un “no”. Muy bien, tendré que sacar la artillería pesada). ¡No puedo más! Llevo 3 horas despierta y he sido el blanco de las furias de todos los dioses! Por piedad… (snif! Sorbo los mocos que me asoman por la nariz)

– (Caras de interrogación). Perdona, estabas muteada. ¿Puedes empezar?

-Sí, claro. (ya te has desahogado. Ahora, a sonreír): “Cuántos recuerdos felices de tu infancia que puedes regalar a tus hijas. El mejor juguete de esta navidad es Cinexín”.

Trece oídos y doce ojos pendientes de mí (la creativa de la agencia de publicidad está medio sorda y el cliente es un tipo ciego); un estudio bloqueado en un limbo entre el malestar más profundo y la posibilidad de conseguir un trabajo; desde dentro veo a 7 personas hablando, gesticulando, con la cara seria, mirándome de vez en cuando descaradamente, y yo ahí plantada, intentando aprovechar estos segundos de inopia para respirar correctamente.

– Bien, ya es suficiente. Gracias.

Vacío. No entiendo nada: ¿les ha gustado mucho muchísimo y por eso no me han pedido repetirlo? ¿o les he parecido odiosa? Cojo mi abrigo y hale, a casita. A pasar a la siguiente fase: “post-prueba” y que se caracteriza porque me cago en todo lo que he hecho dentro del estudio. ¡Malditos cástings!

 

 

 

 

 

 

 

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