Locutora afónica

Cualquier profesional debe cuidar su herramienta de trabajo por la sencilla razón de que sin ella, no puede trabajar. Para una locutora, la afonía es su peor pesadilla. Se da la circunstancia de que esa herramienta es también un recurso del día a día e incluso de la noche (quienes gritamos y hablamos en sueños sabemos muy bien que ni la afonía nos detiene) así que debemos ser muy prudentes y vigilar cada sonido que sale de nuestra garganta para no lastimarla más de lo que ya está.

Prudencia, cabeza y mimo para nuestra arma más sagrada.

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